Dejame que te cuente una historia, antes de que mis demonios me atrapen, antes de que tengas que irte....

16 ene. 2009

Cada lluvia tiene personalidad


Ha comenzado a llover en la Ciudad de México. El aire mueve deliciosas oleadas de un fresco que huele a tierra, a plantas y a cemento. Siempre he creído que, así como los copos de nieve jamás se parecen entre sí, tampoco la lluvia cae igual en un sitio que en otro. La del monte es diferente a la de las azoteas, pienso. La del sur no tiene nada que ver con la de occidente. De allí que esta lluvia, y cada lluvia, tengan un toque especial para mí.

Cuando era niño, la lluvia era una bendición. Me pasaba horas mirando por la ventana cómo arrastraba piedritas del techo y las depositaba, muy ordenadas, sobre la banqueta. Me gustaba cuando se inundaba la ciudad, porque entonces uno tenía justificación para andar con el agua puerca a la cintura, chapoteando mugre democráticamente e inventando juegos de peces gigantes que son posibles sólo una vez al año, si se vive en el desierto.

Quizá porque soy del desierto me gusta tanto la lluvia. Cada vez que la veo venir –como dice la canción– me agarra “de sorpresa” y me da un chapuzón. Van 10 días lluviosos; llevo cuatro remojones.

Cada lluvia, creo, tiene su personalidad. La lluvia que cae en el norte es una pelirroja impaciente; la del occidente, bonachona y maternal; la del Distrito Federal es hermosa y calculadora. Y cada una es diferente a la otra; la de Chihuahua, la de Yucatán, la de Tijuana o la de San Luis. Ninguna es igual.

Sé de pocas mujeres que parecen lluvia. Cuando me cruzo con ellas, les digo que las entiendo. Las mujeres-lluvia son tristes y enamoradizas, y arrastran las culpas en camiones. Pierden: el amor las maltrata.

Y si se llegan a alegrar, ¡uy!, caen tormentas largas y estruendosas, como trompetas anunciando el Armagedón. No lo cuentan; lo expresan en silencio. A una mujer-lluvia no se le conoce llanto, por ejemplo; pero se sabe que se encierra para llorar cascadas, ríos, trombas y huracanes que después vemos en el noticiario.

***

(Huele a tierra con asfalto, a lodo sucio, a plantas y a ladrillo remojado. Suenan las ventanas; esa lluvia fuerte. Bien. Ya mero se va la luz. Terminé.)


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http://paracaidasquenoabre.com/13/.......

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cuentos!

4 comentarios:

Georgina Espinosa Gaubeca dijo...

Hola chica! qué gusto saber de ti. Qué bien que estrenes blog (al igual que yo). Saludos y por aquí andamos.

PD. Yo soy una mujer lluvia.

IGUANA dijo...

KE LA TORMENTA KAIGA SOBRE MI...

KE LA LLOVIZNA ME SUSURRE LA HISTORIA, DELIKADEZA Y NOSTALGIA..

PERO KE SE KEDE LA LLUVIA Y ME MANTENGA HUMEDO

KUIDECE GITANA...MOJADA POR TLALOK.

OMETEOTL

PAZ

IGUANA dijo...

PD. FOTO.DESDE LA ESKINA DE KALLE PUENTE Y PROLONGACION KANAL DE MIRAMONTES EN DIRECCION AL ESTACIONAMIENTO DEL TEK... Y PERIFERIKO.. NO???? EXTRAÑO ESOS RUMBOS...

Carlos O. Ramírez dijo...

mucha muchas coincidencias... también me late el cine y lo de ser editor me suena conocido, no de ahora, pero de alguna vez. y del paracidas ese hoy precisamente oía y oía la de las mujeres que son lugares. este es mi mail, saludos: carlosoramirez @ hot mail.

Simples

Simples
en el silencio del acto.. radica su fortaleza